El entrenamiento invisible, la diferencia entre ser un buen deportista o el mejor
El entrenamiento invisible, la diferencia entre ser un buen deportista o
el mejor
ENTRENAMIENTO
Director Planificación Deportiva
Runnea
Publicado el13-10-2021
El entrenamiento invisible es el resultado de todas las
acciones que hacemos antes y después de la competición y el entrenamiento. Hoy
te queremos explicar las claves de este tipo de entrenamiento que utilizan los
deportistas de elite. Y qué mejor ejemplo que Martín Fiz que nos cuenta en esta
entrevista en vídeo sus secretos
¿Cuál
es la diferencia entre los buenos deportistas y los mejores?
En este artículo queremos hacer
mención a la importancia que tiene el Entrenamiento Invisible en el deporte,
donde cada vez más, la competitividad y las exigencias son máximas.
¿Qué
entendemos por Entrenamiento Invisible?
Cuando hablamos de este término,
nos estamos refiriendo a todo aquello que realiza o debería realizar el
deportista para seguir creciendo y potenciando su rendimiento deportivo y sin
embargo, es invisible a los ojos del entrenador o del preparador físico, ya que
se hace fuera del entrenamiento habitual.
Por lo tanto, el Entrenamiento
Invisible es una parte más de la preparación del deportista para poder llevar a
cabo los objetivos deportivos. Son aspectos y hábitos a tener en cuenta para
mejorar la recuperación y mantener la motivación durante su preparación.
Si buscamos el entrenamiento
saludable, es evidente que debemos tener una conducta adecuada fuera del
horario de entrenamiento, controlando todos aquellos aspectos que pueden
mejorar nuestro comportamiento en la práctica deportiva.
En cambio, si hablamos de
rendimiento deportivo, la responsabilidad del deportista sobre todos estos
factores determinantes del éxito deportivo y el control de cada detalle, se
multiplica e incluso se intenta llevar al límite.
No olvidemos, que hay muchas más
horas del día donde no se entrena que horas en las que sí se entrena, por lo
tanto, ese tiempo debe estar ocupado por un comportamiento deportivo exigente
que tenga una transferencia positiva sobre los estímulos obtenidos en el
entrenamiento. Este es uno de los pilares básicos para conseguir pasar de ser
un buen deportista a ser uno de los mejores, e incluso puede que sea la
diferencia entre alcanzar o no el objetivo planteado. El éxito está en los
pequeños detalles.
El
entrenamiento deportivo
El entrenamiento deportivo es un
proceso planificado y complejo que organiza cargas de trabajo progresivamente
crecientes, orientadas a la estimulación de los procesos fisiológicos de supercompensación del
organismo en el deportista, favoreciendo así el desarrollo de las diferentes
capacidades y cualidades físicas con el objetivo de promover y consolidar el
rendimiento deportivo.
¿Qué
es la supercompensación?
El proceso de entrenamiento trae
consigo una estimulación en el organismo que produce fatiga en el deportista.
Esta estimulación facilitada por el entrenador o preparador físico busca una
supercompensación del organismo para producir una adaptación del deportista a
las situaciones que se pueden dar.
Para poder enlazar estos
procesos, es preciso que entre ambos haya una recuperación del organismo, la
cual producirá ese principio de supercompensación.
Es evidente deducir que el
deportista no pueda rendir a su máximo nivel cuando su organismo no está
recuperado o posee una acumulación de fatiga excesiva. Por lo tanto, entre
otras cosas, el deportista después de su sesión de entrenamiento debe
recuperarse, descansando y llevando a cabo procesos que estimulen esa
recuperación, con el objetivo de poder rendir a un nivel óptimo en el siguiente
esfuerzo gracias al principio de supercompensación y adaptación al
estímulo.
Otro de los factores
determinantes para el entrenamiento deportivo y la recuperación del organismo
es la nutrición e hidratación del deportista, ya que le garantizará poder
llevar a cabo todos los eventos fisiológicos de manera correcta, favoreciendo
su actuación en el entrenamiento y estimulando la recuperación en el descanso.
Ojo
con el sobreentrenamiento
El deportista requiere de unas
necesidades psicológicas exigentes para mantener sus niveles de rendimiento en
el entrenamiento y en la competición. Muchos autores coinciden en que la
preparación psicológica del deportista garantiza un buen porcentaje de su
éxito. Varios son los casos donde el deportista llega a niveles de
sobreentrenamiento a causa de factores psicológicos. Por lo tanto, su
preparación es otro de los detalles a tener en cuenta en el entrenamiento
deportivo y en la competición, teniéndose que controlar además en un horario
extradeportivo sin la ayuda del entrenador o del preparador físico.
Entre estos factores destaca el
cuidado o higiene personal del deportista como aspecto relevante para cuidar el
rendimiento deportivo. Cuando hablamos de ello, nos estamos refiriendo a todos
aquellos cuidados que debemos tener sobre nuestro organismo, ya que pueden
perjudicar nuestro rendimiento deportivo.
Para finalizar, nos interesa
señalar todos aquellos procesos físicos que podemos llevar a cabo de forma
alternativa al entrenamiento y fuera de este horario para favorecer la
recuperación y el bienestar del deportista. Nos estamos refiriendo a procesos
como la hidroterapia, la sauna, los masajes,
la crioterapia o el protocolo de estiramientos pertinentes
después de la sesión de entrenamiento y/o fuera de su horario controlando su
metodología en función de la situación en la que nos encontremos.
El
entrenamiento invisible
Como hemos mencionado
anteriormente, el deportista debe llevar a cabo un entrenamiento invisible a
los ojos del entrenador y del preparador físico, responsabilizándose de éste de
tal manera que favorezca así su puesta a punto para el entrenamiento deportivo o
las exigencias de la competición.
Este entrenamiento invisible
permitirá acortar el periodo de recuperación, evitar lesiones y sobrecargas,
reponer los sistemas hormonales y los sustratos energéticos necesarios, así
como reparar la fibra muscular más rápidamente. Dicho esto, "el deportista
debe ser deportista durante las 24 horas del día".
Mencionados anteriormente los
factores que debemos de tener en cuenta en el entrenamiento invisible, a
continuación pasaremos a detallarlos con su aplicación al deporte en general.
La Higiene
Hacemos referencia a los
cuidados que debe llevar el deportista sobre su organismo para no perjudicar en
su rendimiento deportivo. Se trata de crear unos hábitos saludables que
prevengan de problemas y desajustes:
- En este sentido podemos hablar de: la ducha después de cada
entrenamiento aunque llevemos a cabo dobles sesiones; llevar el
equipamiento adecuado para la actividad deportiva teniendo en cuenta la
superficie donde se practica, la temperatura y humedad del ambiente, las
demandas de la competición, etc.;
- Los cuidados bucales, llevando a cabo una revisión dental periódica
para evitar las caries, ya que éstas pueden producir lesiones musculares.
- Mantener el calzado en condiciones para la práctica deportiva,
controlando amortiguación, adherencia...y evitando que los cordones estén
deteriorados, que se lleven puestas las plantillas pertinentes, observar
si el tejido de la zapatilla está en buen estado...
- Atender a las uñas de los pies mal cortadas, al cuidado de durezas,
ampollas y otros problemas que puedan aparecer en los pies y si
existieran, acudir al personal (podólogo) correspondiente para tratarnos
si fuera necesario.
- Cuidar las lesiones en el tiempo y con el personal adecuado, al
igual que ser sometido a una valoración global por parte de un
profesional, en cuanto a la realización de una analítica completa y una
prueba de rendimiento en esfuerzo para asegurarnos que no presentamos
ningún problema o contratiempo para la practica deportiva.
Para llevar una buena higiene y
unos hábitos saludables que favorezcan la participación del deportista y su
rendimiento deportivo, es necesario establecer un orden y una organización
buena y exigente por parte del mismo:
Tener una rutina horaria para
alimentarse y para el descanso, para sus cuidados, para su tiempo de ocio
controlado y ajustado, para sus entrenamientos y costumbres antes de la
competición, etc. Todos estos aspectos influirán positivamente en el entrenamiento
del deportista.
La Preparación Psicológica
Es necesario que todos los
deportistas lleven a cabo una preparación psicológica al margen de la que se
pueda llevar en su entrenamiento rutinario. Es importante realizar un
entrenamiento psicológico específico a la hora de autorregularse como
deportistas y establecerse objetivos o retos a corto plazo, alcanzables y
realistas.
Muchos autores coinciden en que
los deportistas aumentan hasta un 15% sus posibilidades de éxito si son capaces
de orientar sus esfuerzos hacia unos objetivos marcados.
En este sentido, el deportista
debe marcarse un programa de preparación psicológica orientado a no disminuir e
incluso potenciar la motivación e ilusión por la situación que vive. Para ello,
es necesario que su actitud mental sea positiva y si fuese necesario, compartir
sus vivencias y sus situaciones con personas cercanas de confianza.
Además, se debe buscar la
relación y el control de la ansiedad antes de una competición o de un esfuerzo
importante. Para ello, es fundamental controlar el ritmo de la respiración y
desviar la atención hacia cosas que no provoquen un estrés excesivo.
Dentro de esta preparación
psicológica del deportista, debemos centrar este tipo de entrenamiento en la
concentración y mantenimiento del foco atencional del mismo a través de
ejercicios orientados a estos objetivos. Para ello, la técnica de la
visualización recobra gran protagonismo, haciendo que el deportista sea capaz
de ver las acciones más importantes que habrá en la competición, determinando parte
del resultado.
La Recuperación
El proceso de recuperación
garantiza el principio de supercompensación del deportista y permite al
organismo adaptarse a las exigencias pertinentes. Si al finalizar una o
varias sesiones de entrenamientos exigentes no descansamos y no nos
recuperamos correctamente, no asimilaremos bien las cargas y
el proceso acumulativo buscado en el entrenamiento será negativo,
llevándonos al catabolismo (degradación muscular), a la acumulación de
productos de desecho (lactato) y a la inhibición de producción de algunas
hormonas.
Todo esto dará paso a un estado
de fatiga, y en el peor de los casos, al sobreentrenamiento. Por lo
tanto, para afrontar la próxima sesión de entrenamiento o la próxima
competición con garantías de éxito, debemos compensar
el desgaste sufrido con una correcta recuperación.
Estiramientos
Garantizaremos esta recuperación
a través de factores estimulantes de ella, como pueden ser los ESTIRAMIENTOS de
los grupos musculares afectados por el entrenamiento.
Su metodología corresponderá a
ejecutar una elongación muscular prolongada durante varios segundos de forma
estática. De esta manera reduciremos la tensión y el tono muscular,
favoreciendo los procesos de recuperación tras el entrenamiento.
Estos estiramientos realizados
pueden llevarse a cabo de forma activa o pasiva, aunque con esta última
permitimos que el deportista se relaje y desvíe su atención mientras es
asistido en los estiramientos por un compañero o por un preparador físico,
garantizando alguna mejora en la recuperación con respecto la forma activa.
Medios físicos
Los MEDIOS FÍSICOS mencionados
anteriormente, también son estimulantes de la recuperación del deportista y
deben ser utilizados por éste con control y teniendo siempre presente que será
uno de los éxitos de poder alcanzar los objetivos previstos.
Entre ellos podemos
destacar:
- Los masajes y tratamientos de fisioterapia que permiten mejorar la
circulación sanguínea, relajar el músculo, estimular los procesos de
rehabilitación y aumentan la capacidad de trabajo. La sauna garantiza un
notable aumento de la vascularización
- La hidroterapia a base de contrastes de agua fría y caliente. Su
efecto no viene determinado sólo por la temperatura del agua sino por la
presión que ésta ejerce sobre el cuerpo.
- La ducha fría o caliente de corta duración tonifica los músculos e
incrementa el tono del sistema vascular. La ducha caliente reduce la
excitación de los nervios sensoriales y motores e incrementa el
metabolismo. La ducha fría ejerce un efecto calmante.
- La crioterapia o el tratamiento con frío previene de la
inflamación. Se utiliza a través de paños mojados en agua fría o hielo,
inmersiones del deportista en agua con hielo, aplicaciones de bolsas con
hielo o masajes con cubos de hielo.
- Pero sin duda, el medio más natural y eficaz para acelerar y
favorecer los procesos de recuperación, según la mayoría de los autores,
es EL SUEÑO. En él se regeneran las células a través de la eliminación de
residuos del metabolismo del cerebro, lo que protege del cansancio.
Durante el sueño, se aumenta la secreción de la hormona del crecimiento,
necesaria para la recuperación celular. Se recomienda dormir entre 7-9
horas cada día con un grado alto de calidad en el sueño, respetando los
horarios al acostarnos y al levantarnos. Podemos dormir 8 horas, pero no
es lo mismo acostarse a las doce de la noche que a las cuatro de la
madrugada. Además, siempre que sea posible, es recomendable una siesta de
20-30 minutos, ya que esto favorece la secreción de hormonas responsables
de la recuperación celular.
La Nutrición
Cuando terminamos de realizar el
ejercicio o entrenamiento, el cuerpo se siente receptivo a ingerir NUTRIENTES
para rellenar esos depósitos vaciados, por lo que este es el momento idóneo
para proporcionarlos.
Si ingerimos los nutrientes
esenciales, favoreceremos la recuperación del organismo y permitiremos que el
deportista esté mejor preparado para afrontar el esfuerzo del día siguiente.
En el deporte se observa un gran descenso de las reservas energéticas y por lo
tanto, una disminución de los depósitos de glucógeno.
Por este motivo se hace
necesaria la ingesta de hidratos de carbono en
la alimentación del deportista, con el objetivo de rellenar esos depósitos y
proporcionar así la energía necesaria para el esfuerzo demandado.
Por otra parte, el tejido
muscular es quien produce el movimiento. Se contrae, recibe tensiones y sufre.
Por este motivo, durante la fase de recuperación posterior al ejercicio, se
repara el tejido muscular para seguir manteniendo el tono y evitar su
degeneración.
Para ello, el organismo requiere
de los aminoácidos provenientes
de las proteínas. El deportista
debe alimentarse para absorber los nutrientes esenciales en la administración
de energía y en la recuperación muscular a base de carbohidratos y proteínas.
Debido al desgaste por la
estimulación del organismo en el entrenamiento, el deportista debe llevar una
dieta equilibrada, sana y variada de acuerdo a las exigencias de la actividad
deportiva, la cantidad de sesiones de entrenamiento y la composición corporal
del mismo.
En este sentido la HIDRATACIÓN no
debe pasar desapercibida. La deshidratación es el peor enemigo de los músculos
y estructuras tendido-ligamentosas, lo que produce rigidez y desfavorece los
procesos fisiológicos del organismo.
Una hidratación inadecuada
constituye la principal causa de fatiga disminuyendo así el rendimiento
deportivo. No debemos hidratarnos solamente durante la actividad deportiva,
sino que debemos asegurarnos de no descuidar la hidratación post entrenamiento.
Será recomendable, siempre que tengamos esa posibilidad, ingerir bebidas con
electrolitos y sales minerales durante la actividad física y después de ella.
Algunos autores recomiendan bebidas isotónicas de absorción rápida durante el
ejercicio físico.
En ocasiones, muchos deportistas
optan por las AYUDAS ERGOGÉNICAS legales y la SUPLEMENTACIÓN complementaria
a la nutrición, permitidas e incluso recomendadas por una necesidad
biológica.
Estamos hablando de aquellos
productos de carácter natural o farmacológico recetado para prevenir la salud y
mejorar, en la medida de lo posible, el rendimiento del deportista. Entre
ellas, cabe mencionar a las vitaminas, sustancias que el propio
organismo no genera pero que son esenciales para llevar a cabo la regulación de
muchos procesos del metabolismo normal.
Dentro de estas vitaminas, en
muchas ocasiones son necesarias aquellas cuya función es la de ser antioxidantes
(A, E y C), actuando contra los radicales libres del organismo.
Por otro lado, podemos citar a
los aminoácidos ramificados como
ayuda ergogénica que permite aumentar el desarrollo muscular en situaciones de
esfuerzo intenso. Entre ellos podemos destacar la cafeína, la cual debe ser
controlada ya que puede tener efectos adversos.
No eres deportistas de élite, pero sí debes comportarte como un profesional
Para concluir, el deportista es
un PROFESIONAL y como tal, su vida se ajusta a unas necesidades que demanda su
competición. Es decir, debe ser responsable y disciplinado para garantizar su
rendimiento deportivo exigido.
Por lo tanto, su principal arma
es vivir como un deportista durante las 24 horas del día, sin olvidarse que su
protagonismo requiere de una disciplina y un orden exigente.
Solo unos pocos son considerados
deportistas de ÉLITE, quienes pueden realizar todo con los tiempos y criterios
específicos. Por eso, para nosotros cada deportista es un PROFESIONAL,
porque dedica muchas horas a realizar su vida diaria (trabajo, familia,
amistades...) y a su vez está dispuesto a realizar las cosas como los
deportistas de ÉLITE.
Cada vez más observamos cómo los
deportistas con unas condiciones físicas, técnicas y tácticas excelentes se
quedan en el camino, por la frustración de no alcanzar los objetivos
marcados.
Es por ello que nuestra
filosofía de trabajo se centra en los pequeños detalles (ESPECIALISTAS DEL
ENTRENAMIENTO INVISIBLE) que con un sacrificio y una constancia importante
tiene sus frutos. Como entrenadores, debemos intentar orientar y educar al
deportista hacia este sentido, con el objetivo de automatizar rutinas y hábitos
esenciales para el alto rendimiento (que no siempre es ganar una medalla, sino
alcanzar el objetivo para el que hemos invertido tanto tiempo de nuestra vida).
El entrenamiento es asimilado
por el deportista si dicho entrenamiento invisible es adecuado. Por lo tanto,
debemos prestar atención al nivel de estimulación en el deportista y qué
detalles debemos controlar o exigirle para que la asimilación de ese
entrenamiento sea la adecuada. De esta manera, nuestro trabajo será más eficaz
cuanto más responsabilidad y compromiso invisible tengan los deportistas con
los aspectos mencionados anteriormente.
Debemos educar a nuestros
deportistas y ser conscientes de que la gravedad de sus actos en horarios fuera
de su entrenamiento, puede no sólo no favorecer la asimilación del estímulo del
entrenamiento, sino además perjudicar este proceso y evitar la disponibilidad
para posteriores entrenamientos o competiciones.
En
resumen
Tenemos que tener claro que
nuestro cuerpo no MEJORA cuando está montado en la bicicleta, nadando en la
piscina o corriendo por el monte o ciudad. Nuestro organismo PROGRESA, ASIMILA
Y MEJORA desde el minuto siguiente que finaliza un entrenamiento, hasta el
inicio del siguiente.


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